El Misterioso Sr. Brown (The Secret Adversary), 1922

Si la primera novela que escribió Agatha Christie fue el resultado de una apuesta con su hermana, este segundo trabajo se debe a las dificultades económicas por las que atravesaba su familia. Su madre apenas podía mantener la residencia familiar de Torquay, casa en la que la escritora había nacido y  a la que tenía un especial aprecio. el-misterioso-sr-brownSu reciente matrimonio con Archie no le había aportado una mejor estatus económico y su hermana, Magde, contribuía con una pensión a mantener la casa. En una de esas innumerables discusiones que mantenía con su flamante esposo el tema volvió a aparecer y Archie le propuso escribir una segunda novela, dado que la primera no se le había dado nada mal. Inconsciente aún de la magnitud que alcanzaría su primer personaje, Poirot, la novelista decide inventarse una pareja de aventureros en su nuevo desafío. Se alejará momentáneamente de la novela de misterio y construirá una novela de espionaje (en el Misterioso caso de Styles ya aparecía un espía, la guerra no quedaba lejos y el ambiente de sospecha había pasado al olvido).51IkeRAy3EL._SX500_Agatha Christie se pone a la obra. Estando un día disfrutando de un poco de tiempo libre en un salón tomándose un té, actividad británica donde las haya, escucha la conservación de la mesa de al lado en la que se cita un nombre, Jane Fish, que le divierte y llama la atención. A partir de esta pequeña anécdota Christie construirá toda su novela, sólo que en lugar de llamarla Jane Fish en su libro optará por Jane Finn.3416738.__masgrande__Con un prólogo y 28 capítulos, la escritora va desgranando una compleja trama de bolcheviques que quieren desestabilizar el orden de la isla británica el día de la huelga general. Las dos de la tarde del 7 de mayo de 1915. Justo antes de que desalojen a la tripulación del barco Lusitania, tras su bombardeo, un misterioso personaje ruega a Jane Finn que esconda unos papeles muy importantes y que espere un  mensaje en la prensa o, si pasados unos días no aparece el citado anuncio, vaya directamente a la Embajada.agatha_christie-05Dos jóvenes veinteañeros se encuentran en pleno Londres por casualidad al acabar la guerra. Se conocen desde pequeños y ya se han cruzado años antes, cuando Prudence Cowley (de prudente sólo tiene el nombre), enfermera voluntaria, se ocupó de Thomas Beresford durante su recuperación en el hospital de sus heridas. Tuppence, como la conoce todo el mundo, y su amigo se encuentran sin trabajo ni dinero por lo que deciden lanzarse a la aventura y conseguir dinero como sea. El problema es que se verán mezclados en este conflicto de documentación diplomática que puede hacer estallar una revolución. Por si fuera poco un intrigante personaje, el seños Brown, al que todo temen y nadie conoce, les hará la vida imposible. Ahí es nada.

Agatha Christie siempre tuvo en especial consideración a la pareja Beresford (evidentemente el amor nace entre el peligro y al final de su primera aventura ya hablan de su futuro apartamento) dado que era una idealización de su matrimonio. Ella también había sido enfermera durante la guerra y su marido, aviador. A esta aventura le siguieron cuatro más y la última novela escrita por la autora los tenía como protagonistas, La Puerta del Destino (Postern of Fate), 1973.  Secret Adversary 4

Lo mejor sin duda alguna de esta pareja de sabuesos es la personalidad y la libertad que la escritora confiere a sus personajes. Tuppence es lo más alejado que uno se puede imaginar de la mujer de la época victoriana. Independiente, moderna, cínica (“la única manera de ganar dinero es heredar, casarse o ganarlo”), directa, por supuesto, excéntrica y divertida (¿el doble de Agatha Christie?).

Los doce abuelos de Agatha Christie

La vida de la escritora es tan apasionante y novelesca como sus obras. Empezando por un hecho inhabitual. Su abuela tenía 11 hermanos, huérfanos desde muy pequeños, todos fueron criados juntos por una familia sin hijos en una granja situada en Sussex. Pero esta situación volverá a repetirse en la familia de Agatha Christie, de una manera totalmente insospechada.

En 1851 su abuela, Mary Ann West, conoció con sólo 16 años a un oficial de los Argyll Highlanders, Frederick Boehmer. El apuesto soldado tenía la friolera de 36 años, que para esa época ya era todo un carcamal, y con la excusa de que iban a movilizar a su regimiento y enviarles al extranjero, consiguió que la joven Mary Ann aceptase su propuesta de matrimonio, pese a la firme oposición de su familia de adopción.

La edad del soldado era inversamente proporcional a su ímpetu amoroso y en poco tiempo se encontraron con 5 bebés: cuatro niños, uno murió a una corta edad, y una única niña, Clara,  nacida en 1854 y futura madre de Agatha Christie.

La escritora sólo habla en sus memorias de dos de sus abuelas, sobre el resto no comenta nada en particular. La hermana de Mary, Margaret, tendría mucha importancia en su vida. Una mujer de carácter y extremadamente respetada. En una época en que el sexo femenino casi no participaba en el mundo del trabajo remunerado, la abuela política de la novelista llevaba toda su vida trabajando en un gran hotel de Portsmouth, gracias a su tía que también había trabajado en el establecimiento como recepcionista.

Como el tiempo vuela sin darnos cuenta, Margaret se encontró, de repente, con 36 años. Y curiosa coincidencia con el esposo de su hermana, decidió que también se casaría a esta edad. El afortunado, Nathaniel Frary Miller, resultó ser un rico hombre de negocios americano, socio de la firma H. B. Chaflin de Nueva York (dedicada principalmente al sector textil), y viudo, con un hijo de su primer matrimonio, Frederick Alvah. Y también tras la muerte de su primera esposa decidió que era mejor que Frederick fuese criado por sus abuelos en los EE.UU.

En abril de 1863 Margaret contrae matrimonio con Nathaniel pero la alegría de la familia dura muy poco. Quince días después el marido de su hermana fallece al caerse de un caballo en Jersey. Mary Ann se encuentra con 27 años, con cuatro hijos que alimentar y arruinada, puesto que su marido había perdido la poca fortuna que poseían, especulando. La angustia de esta mujer, carácter que conservará toda su vida, le empuja a escribir a su hermana y pedirle que se haga cargo de su hija, Clara. La historia se vuelve a repetir.

Las dos abuelas de Agatha Christie tuvieron una importancia extraordinaria en la vida de la escritora. Margaret, la que crió a su madre, y que Agatha cariñosamente llamaba, la tía-abuelita, le proporcionó la visión de la riqueza victoriana de la mansión de Ealing, poblada de un servicio abundante, y por donde pululaban militares retirados, coroneles y generales que la frecuentaban en las fabulosas comidas del domingo, en las que su tía-abuelita “recibía al mundo”.

Árbol genealógico de Agatha Christie

Y por su parte, Mary Ann, su abuela directa, que llamaba, abuelita B (de Boehmer, el apellido de su difunto esposo, pero también, por coincidencia, en segunda posición por posición económica) le mostró la humildad y la angustia de la gente modesta. Pero, sobre todo, la pasión por las compras, dado que ella se encargaba con extremo placer de encargar los postres y dulces para las fiestas de cumpleaños o de navidad en Army and Navy Stores, en Victoria Street, actividad que implicaba todo un ceremonial y la correspondiente excitación que le acompañaba.

Dos caracteres, dos posiciones sociales y dos mundos diametralmente opuestos, aunque les una la sangre, que Agatha Christie supo tan bien reproducir en sus novelas.

Ficha policial del caso Styles

Dominio: Público. Dada la notoriedad de los encausados, una novata escritora llamada Agatha Christie (los servicios de información han confirmado que se trata de su verdadero apellido de casada) escribió su primera novela basándose en los hechos.

Edición Original: John Lane, Londres, New York, 1920.

Adaptación a la TV.: Aunque un programa del corazón ofreció una cuantiosa suma a los protagonistas del suceso por aparecer en su emisión, todos sin excepción rechazaron la propuesta. Sin embargo se realizó un capítulo sobre el caso en la serie británica Agatha Christie´s Poirot, segunda temporada, capítulo 10, estreno en TV el 16 de septiembre de 1990 (episodio especial larga duración, 103 minutos).

Equipo de Investigación: Inspector Japp y superintendente Summerhaye.

Colaboradores: Hércoles Poirot, inspector retirado de la policía belga, ya había colaborado en 1904 con el inspector Japp en el caso de las copias falsas de Abercrombie y, posteriormente, atrapando al “Barón” Altara. Agatha Christie no da más detalles sobre estos dos casos y no hay nadie disponible en la Central para consultar los archivos, por falta de presupuesto. Por tanto es el primer caso conocido por el gran público del célebre Poirot. Un amigo de la familia de la víctima, Hastings, les presentó a Poirot para que les ayudase a resolver el caso.

Localización: Styles Saint Mary, en el condado de Essex.

Víctima: Emily Inglethorp, alrededor de los 70 años, viuda y casada en segundas nupcias con un hombre mucho más joven que ella, enérgica, autoritaria, mundana, filántropa e inmensamente rica.

Crimen: envenenamiento por estricnina (polvo cristalino blanco, inodoro y amargo que puede ser diluido en agua, inhalado, mezclado en una solución o en forma intravenosa, dosis letal entre 15 y 25 gramos, efecto entre 15 y 30 minutos tras su ingestión).

Pruebas: una taza de café reducida a añicos, un portafolios con sus llaves, una mancha en el suelo, un trozo de tela verde, un goterón de cera de vela, un paquete de bromuro en polvo, vacío y sin ninguna etiqueta, todas ellas en la habitación de la víctima, y una mancha de barro húmedo en el suelo, en su tocador.

Lugar: en su habitación de la mansión, perteneciente a su primer marido, durante la noche.

Móvil: el dinero, como siempre.

Sospechosos:

      1. Lo lógico y evidente, su segundo marido es el principal sospechoso: Alfred Inglethorp. Luce una larga barba negra y entró primero al servicio de la víctima como secretario. Es detestado por todos pero tiene, en principio, una coartada perfecta y además no se encontraba presente en el momento del crimen. Pero en estos casos nunca se sabe…
      2. Evie Howard, prima lejana del marido y gobernanta de la víctima, no soporta a Alfred desde el primer día en que se instaló en la casa de campo. Un día antes del asesinato no puede más y se va de la mansión. Adoraba a la víctima y en cuanto conoce la noticia regresa a Styles. Acusa, evidentemente, a Alfred pero ella también tiene un secreto.
      3. Lawrence Cadenvish, el menor de los dos hijastros de la víctima, estudio medicina por lo que conoce los efectos del veneno. Escritor frustrado (Agatha Christie señala que este personaje había intentado una carrera literaria, sin éxito alguno, una muestra más de la fina ironía de la escritora en su primera novela).
      4. John Cadenvish, el mayor de los dos hermanos, sería el mayor interesado en la sucesión de su madrastra y además en la chimenea aparece un trozo de papel que parece incluir la palabra “voluntades”. El testamento puede haber cambiado de destinario.
      5. Mary Cadenvish, esposa de John, una bomba sexual, fría, distante y que, en la primera conversación con Hastings, no duda en hablar del veneno como medio ideal para realizar un crimen perfecto. Además parece tener una relación, un tanto especial, con el Dr. Bauerstein, especialista en toxicología.
      6. Cynthia Murdoch, protegida de la familia, enfermera voluntaria y la única que tiene acceso directo al veneno todos los días en su puesto de trabajo. Es el personaje más próximo a la víctima en el momento del delito, su habitación está conectada con la de la víctima por una puerta.

El misterioso caso de Styles (The mysterious affair at Styles), 1920

Todo empezó por una apuesta y Agatha Christie, por supuesto, la ganó. Las dos hermanas estaban comentando una de las novelas policíacas que tanto les gustaban. La escritora, en su Autobiografía (1977), cree recordar que se trataba de El misterio del cuarto amarillo (1908) del novelista francés Gastón Leroux. La hermana de la autora, Madge, como cualquier ferviente admirador de Sherlock Holmes, ya le había iniciado desde pequeña en las novelas de intrigas. En medio de la conversación Agatha comentó con entusiasmo que quería intentar escribir una novela de este tipo. Su hermana puso en duda su capacidad para realizar tal hazaña. Ella lo había meditado durante mucho tiempo y encontraba muy complicada su realización, por lo que apostó que no sería capaz de lograrlo. Para la testaruda Agatha no había nada más apasionante en el mundo que ganarle una apuesta a su hermana. Por supuesto la ganó y de qué manera.

En plena 1ª guerra mundial Agatha Christie mientras que trabajaba como enfermera en el laboratorio de la farmacia de un hospital comenzó a darle vueltas a la intriga y, naturalmente, inspirada por lo que le rodeaba, decidió que utilizaría el asesinato por envenenamiento. Finalizada en 1916 y “razonablemente satisfecha” envió su primera novela a Holdder Stoughton que la rechazó simple y llanamente. Qué ojo. Supongo que el editor y sus herederos todavía estarán lamentándolo.

Pero no fue el único, hubo cinco rechazos más antes de que alguien suficientemente avispado viese las posibilidades de la joven autora. John Lane, director de la editorial The Bodley Head, le escribió una carta, 18 meses después de recibir el manuscrito, indicándole que el comité de lectura lo había encontrado suficientemente interesante para publicarlo, si accedía a realizar algunas modificaciones y volver a escribir el capitulo final.

Agatha comienza con sus secretillos. Quiere firmar la novela con otro nombre: le gustan Martin West o Mostyn Grey. Por suerte, su editor insiste en que utilice su verdadero apellido y, sobre todo, su nombre, que le encanta. Por fin, su primera novela llega al público en febrero de 1921, aunque su copyright sea de 1920, de la que se vendieron 2000 ejemplares, y también aparece por entregas en el The Weekly Times. Al final la obra le aportó por esta última aparición, solamente, 25 libras esterlinas pero Agatha estaba tan contenta que, cuando lo celebró con su primer marido, tenía la sensación de que a la mesa de la pareja había otro invitado con ellos: un tal Hércules Poirot.

Y con ella llegó la revolución de la novela de intriga. Mezcla lo que le gusta, el género inventado por Edgar Allan Poe con Los crímenes de la calle Morgue (1841) y perfeccionado con el célebre personaje, Sherlock Holmes creado en 1887 por Sir Arthur Conan Doyle, con las lecturas de sus contemporáneos ingleses o franceses, añade toda su personalidad, crea un logrado ambiente, sin olvidar la crítica social de los retazos de una época, la victoriana que una parte de la población se niega a enterrar, y debuta con la ópera prima más prometedora de las novelas de intriga que se pueda esperar de una novel escritora.

Hastings, herido de guerra, se recuperada en Styles -condado de Essex- en la casa de campo de la madrastra de un amigo y nos cuenta en primera persona el trágico suceso que ha presenciado y que ha movilizado toda la prensa. En especial, me imagino la rosa, dado que la citada madrastra está forrada. Emily Inglethorp, anciana viuda de unos 70 añitos, se ha casado en segundas nupcias con un hombre mucho más joven que ella (como se ve, la tendencia cougar -mujer madurita con posibilidades que sale con jóvenes- ya existía hace 100 años, si es Agatha es muy moderna…). En la mansión viven los dos hijos de su primer marido, dos aristócratas bastante vagos, la esposa de uno de ellos, la gobernanta que sale disparada de ese hormiguero, dos doncellas, tres jardineros (antes de la Guerra eran cinco, los sacrificios que esta familia tiene que soportar…).

Una noche, tras unas terribles convulsiones, la señora muere envenenada por estricnina y, evidentemente, todos resultan sospechosos, dado que lo que esperaban era que la palmase cuanto antes para poder heredar. Por suerte, Hastings, que durante toda la novela demuestra que es más cortito que el rabo de una boina, encuentra a un estirado belga, refugiado de guerra y jubilado de la policía, que le ayuda a descubrir al criminal. Agatha Christie acababa de crear al célebre Hércules Poirot.

La novela es una delicia. Todos son más que sospechos pero, sobre todo, el joven viudo. El conjunto de los habitantes de Styles lo identifican de inmediato como el culpable pero Poirot conseguirá demostrar su inocencia. La trama no ha hecho más que comenzar, hay un testamento medio quemado, tazas de té rotas, pisadas en el jardín… y todo un sinfín de indicios que permiten que el lector descubra al verdadero asesino. Pero Agatha Christie estaba ahí para impedirlo y engancharnos para siempre a sus misterios. Tras el éxito de esta novela, todos esperan una nueva aventura de Hércules Poirot, pero la Reina del Crimen ya había decidió que nos sorprendería de otra manera. Pero eso ya es otra historia.

Continuará…

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: