El Misterioso Sr. Brown (The Secret Adversary), 1922
20/02/2013 Dejar un comentario
Si la primera novela que escribió Agatha Christie fue el resultado de una apuesta con su hermana, este segundo trabajo se debe a las dificultades económicas por las que atravesaba su familia. Su madre apenas podía mantener la residencia familiar de Torquay, casa en la que la escritora había nacido y a la que tenía un especial aprecio.
Su reciente matrimonio con Archie no le había aportado una mejor estatus económico y su hermana, Magde, contribuía con una pensión a mantener la casa. En una de esas innumerables discusiones que mantenía con su flamante esposo el tema volvió a aparecer y Archie le propuso escribir una segunda novela, dado que la primera no se le había dado nada mal. Inconsciente aún de la magnitud que alcanzaría su primer personaje, Poirot, la novelista decide inventarse una pareja de aventureros en su nuevo desafío. Se alejará momentáneamente de la novela de misterio y construirá una novela de espionaje (en el Misterioso caso de Styles ya aparecía un espía, la guerra no quedaba lejos y el ambiente de sospecha había pasado al olvido).
Agatha Christie se pone a la obra. Estando un día disfrutando de un poco de tiempo libre en un salón tomándose un té, actividad británica donde las haya, escucha la conservación de la mesa de al lado en la que se cita un nombre, Jane Fish, que le divierte y llama la atención. A partir de esta pequeña anécdota Christie construirá toda su novela, sólo que en lugar de llamarla Jane Fish en su libro optará por Jane Finn.
Con un prólogo y 28 capítulos, la escritora va desgranando una compleja trama de bolcheviques que quieren desestabilizar el orden de la isla británica el día de la huelga general. Las dos de la tarde del 7 de mayo de 1915. Justo antes de que desalojen a la tripulación del barco Lusitania, tras su bombardeo, un misterioso personaje ruega a Jane Finn que esconda unos papeles muy importantes y que espere un mensaje en la prensa o, si pasados unos días no aparece el citado anuncio, vaya directamente a la Embajada.
Dos jóvenes veinteañeros se encuentran en pleno Londres por casualidad al acabar la guerra. Se conocen desde pequeños y ya se han cruzado años antes, cuando Prudence Cowley (de prudente sólo tiene el nombre), enfermera voluntaria, se ocupó de Thomas Beresford durante su recuperación en el hospital de sus heridas. Tuppence, como la conoce todo el mundo, y su amigo se encuentran sin trabajo ni dinero por lo que deciden lanzarse a la aventura y conseguir dinero como sea. El problema es que se verán mezclados en este conflicto de documentación diplomática que puede hacer estallar una revolución. Por si fuera poco un intrigante personaje, el seños Brown, al que todo temen y nadie conoce, les hará la vida imposible. Ahí es nada.
Agatha Christie siempre tuvo en especial consideración a la pareja Beresford (evidentemente el amor nace entre el peligro y al final de su primera aventura ya hablan de su futuro apartamento) dado que era una idealización de su matrimonio. Ella también había sido enfermera durante la guerra y su marido, aviador. A esta aventura le siguieron cuatro más y la última novela escrita por la autora los tenía como protagonistas, La Puerta del Destino (Postern of Fate), 1973. 
Lo mejor sin duda alguna de esta pareja de sabuesos es la personalidad y la libertad que la escritora confiere a sus personajes. Tuppence es lo más alejado que uno se puede imaginar de la mujer de la época victoriana. Independiente, moderna, cínica (“la única manera de ganar dinero es heredar, casarse o ganarlo”), directa, por supuesto, excéntrica y divertida (¿el doble de Agatha Christie?).








